Edicion N° 47
Septiembre 2015

Una foto
Por Julio Alejandro Neme
Una foto. Simplemente una foto. Una foto que ni siquiera transmite el más siniestro horror. No vemos, como otras tantas veces, imágenes de niños descuartizados por el poder de los misiles o siniestras quemaduras de fósforo blanco. Apenas la pasiva inocencia de un niño inerte, desdibujado. Una criatura empujada en su máximo y paradójico extremo a la franca brutalidad de los adultos malos. Una foto poco usual, que nos provoca algo, un aditivo extra… singular hipnosis confundida entre impotencia, desasosiego y pena infinita. Una imagen que parece labrada a propósito, ferozmente preparada para perturbar nuestros sueños por siglos estelares. Ejerciendo un papel decisivo en nuestras vidas. Una especie de auto tortura perpetua. Acaso ni siquiera pertenece a la esfera de lo atroz o lo vilmente imaginado, porque va más allá... Pero de todas formas tranquilo.  No os  perturbéis demasiado. Nada  modificará lo cotidiano. En absoluto.  A lo sumo una falsa alarma en nuestro árido sistema de emociones o susceptibilidades. Solo eso. Porque esa estampa angelical, que no pudo ser protegida por un impiadoso sistema, pronto, muy pronto, terminará de languidecer de la memoria, asediada por nuevos hechos. Cómodos en casa, otras noticias nos causaran indignación, simpatía, pavor, alegría. Y entonces abandonemos de nuestra consciencia a esa figura, que en el fondo, y muy en lo profundo se asemeja a un huésped indeseado, porque a fin de cuentas, y esto lo sabemos, no es más que el insondable retrato de nuestro propio cinismo. Muy similar al cinismo de occidente o las grandes potencias. Con esa singular elegancia de justificar con estilo las más atroces matanzas. Prescindiremos de Aylan del mismo modo que renunciamos a los millones de niños en Palestina, Irak, Líbano, Siria. De esta Siria cuyas burbujas de sangre hoy brotan a granel. Y nada se alterará demasiado. La agonía de los que sufren esta brumosa y aletargada noche seguirá en curso. El sionismo y el imperialismo se encargarán, como siempre,  de deleitar a un dios iracundo y devorador.  Muy a medida de sus propios escrúpulos.  Y la vida continuará en idealizada armonía virtual.  Susceptible a los que perpetuamente se adelantan a la verdad mintiendo. Burdo disfraz de solapados intereses.

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Licenciado en Comunicación, Unversidad Nacional de Cuyo. Argentina. Presidente Club Sirio de Mendoza.
 
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